lunes, 8 de diciembre de 2014

Loto: lo que no se ve

Todas las pequeñas cosas de este mundo tienen un significado, y eso las hace especiales. Imperceptibles a los ojos de los humanos que desconocen la historia y, por ello, que sea aún más especial para ti lo que representa. Un edificio es solo un edificio si no piensas en todo el esfuerzo y dedicación que ha costado realizarlo. Si no lo miras como a un ser vivo, para ti estará muerto. Los apasionados de la arquitectura verán mucho más: verán su perfecta simetría, su adaptación al ojo humano, sus columnas dóricas, sus triglifos y metopas, sus grabados y lo que significan... Su esencia.
Dentro de todas las cosas con significados ocultos, hay una de la que voy a hablaros. La flor de loto.
Loto sagrado
La flor de loto te puede parecer una flor cualquiera. Puedes saber su nombre técnico, los lugares en los que crece y su ciclo vital. Pero hay algo más, siempre hay algo más.
El loto es una flor que no importa lo profundas que se encuentren sus raíces o lo denso y oscuro que sea el fango que la atrape, siempre busca la luz para florecer. Siempre logra sobreponerse a los obstáculos y ascender hasta la superficie para abrirse y mostrar toda la belleza que guarda en su interior. Algunas culturas como la hinduista, la egipcia o la budista la llaman "el loto sagrado" porque simboliza la resurrección. El afrontar las dificultades y salir del pozo en el que te puedas encontrar. Hasta en los lugares más oscuros puede surgir un haz de luz por el que guiarnos hasta la superficie. Todos podemos resurgir de nuestras cenizas como el ave fénix o elevarnos en el fango que nos rodea como la flor del loto y, al fin, poder florecer.

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