domingo, 22 de febrero de 2015

50 Sombras de Gay...ejem, Grey

¡Buenos días nos de Dios, mis pequeños bastardos!

Bueno, a lo que voy, pues que llevaba yo ya tiempo oyendo maravillosas críticas de la película, y cuantas más leía, más ganas tenía de ir a ver la adaptación cinematográfica del maravillosamente escrito best seller "50 Sombras de Grey". Un libro que me descargué en PDF hacía ya bastante tiempo y que no hubo narices de acabar. Personalmente no me van los libros con tan poco valor literario como para escribir constantemente la palabra "Joder" y a la quinta o sexta vez que utilizaba el recurso de "la diosa que llevo dentro" supe que si no paraba en ese instante mi cerebro implosionaría. A parte del poco valor como libro (he visto textos de whatsapp mejor expresados), habría que hablar de los personajes tan pintorescos de Anastasia Steele y Christian Grey. Antes de comenzar a hablar de ellos, he de comentar lo curioso que me parece que haya sido una mujer precisamente la que haya escrito un libro en un tono tan sumamente machista, no ya por el rol sexual de dominante y sumisa el cual, si es con consentimiento de ambos y si les pone ese rollo...¡Hakuna Matata! pero el problema en mi opinión se halla en el hecho de que ese rol se traspasa a la vida real.

Christian Grey es un empresario más rico y famoso que Bill Gates, un hombre con un innegable atractivo que incita al mojabraguismo, con una gran elegancia al vestir (con poca variedad cromática, todo hay que decirlo) y con un pasado realmente turbio, véase, madre drogadicta, familia de acogida e inicio hacia el sadomasoquismo a los 15 años por una amiga de su madre (todo muy normal). Así cualquiera tiene su maldito trastorno de desorden social agudo por el que necesita controlar todo lo que hacen y dicen los demás, y una divertidísima bipolaridad por la que tan pronto la pega dos azotes en las nalgas cual niño de tres años (una escena un tanto ridícula) como, repentinamente decide que debe asistir a una reunión dejando a la joven y virgen Anastasia Steele como a un conejo al que le dan las largas y, por supuesto, provocando las risas entre el público por lo estúpido de la escena. El señor Grey no parece tener muchos hobbies: suele correr por las mañanas para conservar su cuerpo serrano y posee un cuarto digno de película porno gótica, con las paredes rojas, una cama de cuatro postes y un montón de artilugios: fustas, látigos, antifaces, bridas, cuerdas, elementos de suspensión, y demás. Además su rol de controlador llega hasta límites insospechados. Es un claro ejemplo de como se "stalkea" a una persona, muy del rollo "hago chas y aparezco a tu lado". ¿Qué pensarías tú de un chico al que acabas de conocer y que de repente aparece en todas partes y pretende controlar todo lo que haces? ¿Enamorarte? No, salir cagando leches de allí y si insiste pues orden de alejamiento. ¡Pues no! A ella le parece de *** madre y le sigue el rollo, como toda virgen que se precie, ¡qué duda cabe! Y así es como pasamos al siguiente personaje...

Anastasia Steele. ¿Cómo describiríamos a esta buena mujer? Pues es la digna sucesora de Bella Swan de la ya mítica saga Crepúsculo, otra comedia sin parangón que nos deleitó con escenas de humor absurdo y personajes con severos problemas mentales y sociales. Por si hay alguien que no ha visto las películas de la saga Crepúsculo, (100% recomendables si te gusta reírte DE las películas casi más que CON las películas) explicaré que Anastasia Steele es una mujer sin pan ni sal, no es tonta porque saca buenas notas pero que tiene serios problemas de autoestima y unas reacciones ante ciertos acontecimientos muuuuy curiosas. A pesar de no tener nada que aportar este mundo, esa "mediocridad" les aporta un irracional misterio hacia hombres hipstéricos aparentemente perfectos pero con un complejo "rebelde sin causa" que le resulta muy atractivo a su presa y hace que ella quiera sacar su lado sensible y llevarle a su terreno de romanticismo literario tan extremo como para expulsar dulce de leche en barra por el culo. Durante la mayor parte de la película, me he preguntado qué procesos mentales pasaban por la cabeza de la protagonista para hacer las cosas que hacía. No le pareció raro que Grey apareciera en su puesto de trabajo "casualmente", que rastree su móvil, la encuentre en el bar, pegue a su amigo porque intente besarla aunque este sea su novio, tenga un cuarto del dolor y que, cuando ella le dice que es virgen, él la diga "donde has estado escondida", TÓCATE LAS PELOTAS, ¡ahora de repente ser virgen es la leche! Y a ella todo esto le pareció supernormal... En mi cabeza resonaban como un vago susurro las palabras "tonta la polla", no se por qué razón...

En definitiva, una comedia maravillosa que, si te gustan las películas malas de narices, te va a apasionar. Risas aseguradas.





miércoles, 21 de enero de 2015

Playback es la solución

A ver, os lo voy a plantear así de sopetón a ver si os parece una buena idea. ¿No creeis que se debería montar un bar de playbacks? Hablo desde el desconocimiento porque realmente no sé si existen. Ojalá. Porque, seamos sinceros, ¿cuántos de vosotros tenéis suficiente voz como para cantar en un karaoke? No os engañeis pensando que uno va allí a pasárselo bien. Porque, vale, tú te lo pasas bien, pero el resto de seres humanos sufren, mucho, al oírte cantar. Y tú porque estás concentrado y crees que por saberte la letra y no hacer más de dos gallos ya eres la nueva superstar pop, pero siento decirte que no. Pero, eh, yo te comprendo, vivo como tú, y como el resto de seres humanos a los que la madre natura decidió compensar la falta de oído musical con belleza shupremah.

El primer paso es aceptarlo. Respira hondo e intenta recordar cuántas veces te han dicho tus amigos que les cantes algo. Intenta recordar muy fuerte. Ninguna, ¿verdad? No pasa nada. Cuanto antes te seques esas lágrimas de maricona al darte cuenta de la realidad, mejor.

Ahora bien, ¿tienes carisma? ¿Dotes interpretativas para el mundo del espectáculo sin ser una drag queen venida a menos? Puede que lo tengas y no tengas una buena voz (si no que se lo pregunten a Melendi). Bien, pues imagina un bar en el que puedes divertirte escuchando música y espectáculo de manera gratuita y, además, sin romperle los tímpanos a nadie. "Playback". Esa es la solución.

Sería igual que un bar de karaoke, pero al que a la gente le gustase ir. ¿Os lo imaginais? Se que es difícil hacerlo pero sería maravilloso. Un mundo en el que puedes tener la voz de Whitney Houston sin caer en las drogas.

Tú.
Yo.
I have nothing.
Un escenario.
Dando una clase de estilo interpretativo.
Piénsalo.




jueves, 8 de enero de 2015

Odiando conceptos

Demasiado odio. Desde hace unos años solo veo odio. Y, lo triste es que, en general, es odio por desconocimiento. En una sociedad del "todo vale", ya no hay pautas que seguir y, como niños, pretendemos buscar algo con lo que guiarnos. Queremos abarcar mucho, queremos controlar nuestro entorno y a aquellos que se encuentran en él. Lo triste es que se comienzan a odiar conceptos y no personas. Odio mi país, odio las religiones, odio las armas... Pero, ¿cómo puedo odiar un concepto?

Yo no puedo odiar un arma. Puedo odiar a la persona que la dispara.
Yo no puedo odiar un país. Puedo odiar a las personas que lo han convertido en lo que es.
Yo no puedo odiar una religión. Puedo odiar a las personas que la practican.

Pero, en vez de dar la espalda a las personas, preferimos odiar conceptos. Nos sentimos revolucionarios, sentimos que nuestra verdad es la única y exclusiva. Que mi forma de vivir es la correcta y la tuya no.

¿Qué pretende la gente odiando conceptos? 

Si odias un país, ¿qué puedes hacer? ¿Huir de él? ¿Quejarte? 
Si odias una religión, ¿qué puedes hacer? ¿odiar a todos los que la practicar? ¿convencerles de que se equivocan? ¿Sentir que son unos ignorantes?

Me hace gracia la gente que piensa que todas las religiones son basura y que son una especie de lacra de la sociedad. Como he dicho creo que es por desconocimiento. Ninguna religión habla de hacer el mal a los demás. Y repito, ninguna. Son las personas mezquinas aquellas que dicen actuar en nombre de una religión de la que desconocen su ética. Se escudan en órdenes divinas de destrucción y genocidio para hacer aquello que creen que es lo correcto. Obviamente están equivocados, y solo consiguen sembrar dolor tanto a sus "enemigos" como a aquellos que pretenden defender, "los suyos". 

Pero, en cambio, algunos ateos, grandes conocedores del alma humana y la verdad más absoluta, hablan de religión como el "opio del pueblo", como la "gran mentira humana". Dicen que los religiosos se engañan a sí mismos, que no les sirve de nada, que les hace menos libres. 

Tener una religión no te va a hacer menos libre. Porque tu religión es parte de tí mismo, algo que se encuentra en lo más profundo de tu ser, inalienable a tí mismo. Es tu pensamiento, tu ética y tu moral. La forma de ver el mundo y todo lo que habita en él. La religión te marca una serie de pautas para que tu vida sea más feliz, para que te separes de aquello que es voluble y te centres en algo seguro, permanente, que te ayuda a seguir adelante en momentos dificiles y te da paz en los momentos finales. Si un religioso se salta sus preceptos o los malinterpreta, la culpa no es de la religión ni del resto de practicantes. La culpa es de él, de su ignorancia y de sus actos. Por ejemplo, un párroco te dice que debes hacer algo por el bien de Dios a pesar de que tu sabes que no es lo correcto, que no es ético. Te apoyas en tu debilidad y en una especie de fe ciega en un hombre. Un hombre que puede estar equivocado porque es un hombre, como tú y como yo.

Los conceptos no matan.
Los conceptos no violan.
Los conceptos no destruyen.
Los conceptos no odian.
Los conceptos no aman.

Las personas, buenas o malas, son las responsables de sus actos.

El conocimiento te dará la libertad.
El desconocimiento te encerrará en una prisión de la que nadie te podrá sacar, salvo tu mismo.

Hay esperanza.